viernes, 11 de julio de 2014

YOU ARE STILL ALIVE

On Kawara. 1933 – 2014

jueves, 10 de julio de 2014

Fanzinerosos

Álvaro Pons, en El Hype, sobre el pasado, el presente y las semillas de lo que puede venir más tarde.



Fanzines, la vanguardia de la creación, el laboratorio de experimentación de las tendencias más imposibles y alocadas. Fotocopias o cuidadas ediciones en papel satinado. Todo vale para perderse en el futuro de la historieta.
Álvaro Pons | 09 de julio de 2014 | 0 Comentarios
La historieta de este país vive un momento dulce de creatividad. Es un hecho, no es una exageración idealizada ni un ataque de optimismo antropológico. Vale, cierto es que la crisis ahoga, que las ventas de todo el que no se llame Paco son flojitas y que nadie sabe qué coño pasará con la dichosa transición digital en el mundo del tebeo. Pero oigan, menuda generación de artistas tenemos en estos días.

Artistazos y artistazas que se desloman para dar verdaderos recitales de creatividad imaginativa, que se arman de lápices, wacoms, tinta y photoshops para expresarse a través del noveno arte, rompiendo todo prejuicio a golpe de calidad. Es la generación que ha conseguido hacer caer, por fin, ese muro artificioso que desterraba el tebeo al ámbito de la niñez para entrar en avalancha en la “alta” cultura, reclamando  la vez su espacio en el gran público. Las razones, muchas: desde la generalización de la novela gráfica, el ímpetu de las pequeñas editoriales, el renovado impacto mediático o el reconocimiento institucional vía premio nacional.

Pero me van a dejar apuntar una teoría particular: este momento viene del gran desastre de los años 90. Paradójico, pero déjenme dar razones: en esos años se vivió una sequía asfixiante para el cómic patrio, que pasó de la ilusión del éxito y la fama que los autores tenían impulsados por el boom de las revistas de los 80 a desaparecer completamente, sustituidos por superhéroes americanos y manga. El apocalipsis comiquero. De las discusiones intelectuales en las páginas de opinión sobre línea clara o clásicos americanos a debatir sobre si era más fuerte Hulk o Son Goku.

Desaparecido el espacio de cómic de autor por estos lares, la gran mayoría de los grandes nombres de la historieta de esa década se dispersaron por esos mundos de dios o, simplemente, abandonaron la historieta para dedicarse a la ilustración. Los autores ya consolidados, con mayor o menor fortuna, consiguieron salir adelante, pero toda una generación de chavales jóvenes que habían vivido esa burbuja de ilusión se quedaron huérfanos de golpe. Pero no faltos de ganas, lo que permitió que los lectores de la época asistiéramos a un milagro en toda regla, la aparición de la vida en terreno yermo.

Apoyados en unas tecnologías que habían abaratado y revolucionado las artes gráficas, comenzaron a aparecer fanzines que olvidaban la fotocopia, las tijeras, el celo y la grapa para entrar en el glamour la fotocomposición cuidada, aprovechando el imperante entonces comic-book para lanzarse a la arena con ganas de guerra, de romper moldes y declarar la batalla en todos los frentes. De Kovalski Fly y Mondo Lirondo a Medios Revueltos, Nosotros somos los muertos y El ojo clínico, todo valía y todo era posible, creando el poso para que se apareciesen colectivos autogestionados por autores: Malasombra, Polaquia, Siete Monos, BDbanda, El pregonero…
Si hoy tenemos la brillante generación que tenemos es porque los Rubín, Fontdevila, Monteys, Olivares o tantos de hoy se bregaron en aquella escuela de talento. Los fanzines no solo fueron la salvación del tebeo entonces, sino el germen de una de las mejores generaciones de autores, que ha dado lección a alas a todos los que viene detrás.

¿Y todo este discurso de abuelo Cebolleta a qué viene? Pues a que hay que apoyar, fomentar e impulsar los fanzines. Hay que seguirlos, disfrutarlos y estar atentos a sus propuestas. Atrevidas, arriesgadas, ambiciosas, locas e incluso sin sentido y gratuitas si se quiere. Pero necesarias como caldo de renovación de la historieta y como futuro del medio.

En Valencia tenemos un evento que cada seis meses da cancha libre a lo mejor de este movimiento: El Tenderete, un mercadillo en el que perderse y salir con la cabeza puesta del revés, dinamitada por propuestas que ni siquiera llegábamos a imaginar. Una cita que atrae a jóvenes autores de todo el mundo, desde Francia, Italia o Finlandia hasta Sudamérica. Allí estaba, por supuesto, nuestra piedra preciosa del fanzine, Arròs Negre o la combativa Ediciones Valiente, noqueando al personal con sus propuestas (ojito al C-Chemtrail de Martín López, fascinante en su encarnación en papel).  

Del último Tenderete salí con muchas joyas, pero dos me dejaron anonadado: Andar y El síndrome de Solomon. La primera es la nueva propuesta del infatigable Carlos Maiques, poeta del trazo imposible, capaz de transformar una enumeración de infinitivos en un poemario de haikus visuales de elegancia infinita, en los que los trazos, las manchas y las líneas adquieren entidad por sí mismas. Experimentación en el límite de la abstracción que Maiques rescata dotándola de sentido para que las palabras compongan belleza mecidas por las pinceladas de tinta.

Andar, de Carlos Maiques

El Síndrome de Solomon es una propuesta de La Envidia Casa Taller que abruma con esa portada de reflejos metálicos, pero que en su interior recupera ese sentido del fanzine exposición, de la experiencia colectiva de fresca diversidad en la que cada página da libertad a un autor para expresarse sin atender a experiencia, edad o privilegios. Todos al mismo nivel, desde un Elías Taño o Carlos Maiques a un montón de firmas desconocidas que anuncian una generación de historietas e ilustradores que va a dar mucha guerra.

Síndrome de Solomon

Búsquenlos, hay muchas librerías en Valencia que ya dan espacio a los fanzines (Dadá, Futurama, Bartleby,…), ahora hay que darle apoyo. Descubrirán el futuro.
- See more at: http://www.elhype.com/es/fanzinerosos#sthash.6i4jB72q.dpuf

jueves, 3 de julio de 2014

DJ Casius Tonen: "Noodles & Freestyle Sauce"


Un poco de todo:  mezclas suaves y al contrario, variaciones melódicas y saltos de surco digital salvajes, con buenos temas para escuchar bien alto. Espero que os distraigan. One nation under a groove.
Nos vemos por ahí.
 
 
(Ilustración de Xëlon)

domingo, 15 de junio de 2014

Tenderete After Party Minimix

(Ilustración de Tatsuro Kiuchi)

Qué les empuja a seguir autoeditándose (algunas respuestas de algunos participantes en Tenderete 8)

Me gusta jugar a hacer de empresario de mis propios proyectos, y de cosas pequeñitas y cuidadas. Me gustan todas las fases del proceso, sobre todo la concepción del proyecto porque es como soñar con algo sin tener que emplear ningún coste energético. La ensoñación es el motivo para empezar. Luego el motor es ver resultados chulos y verlo terminado. Entre medias tengo momentos que no disfruto tanto. Tambien me gusta  hacer el seguimiento de la impresión, tiras de prueba y los últimos retoques de color, etc. . La distribución es también una experiencia de sociabilización muy interesante y divertida. (Ediciones Jacinto)

La libertad para poder decir y hacer lo que quieres y gestionarlo todo tú mismo. Es más costoso a todos los niveles, pero más satisfactorio a nivel personal. (Ana Elena Pena)

Para nosotros hacer libros es ya algo automático, como cepillarse los dientes o revisar el correo… No necesitamos un empuje o fuerza especial para seguir editando. Fluye. (Kitschic Ediciones)

El puro placer de conseguir trabajar en todas las fases editoriales, desde la creación hasta la venta y distribución de cada libro.(Coco Press)

Si seguimos, te lo contamos en Tenderete 9. (La Envidia)

No lo sé. Es una buena pregunta. (Ángel Muñoz)

Me siento libre y disfruto como un puto enano. (Juarma López)

Me mola. (Ediciones Varano)

3: La ilusión de conocer a gente con las mismas inquietudes que nosotros, la cara de tonto que se nos queda cuando el nuevo número sale de imprenta y, ahora que estamos cada uno en un lado.. el siguiente festival, el que utilizamos como excusa para ir en manada a vernos, recordad como es tener contacto físico entre nosotros y tomarnos unas cervezas. (Están Vivos)

La autoedición es la única manera de controlar todo el proceso editorial, fundamental para mantener los niveles de infección y enfermendad de nuestras creaciones. (Petit Comité del Terror)

El objetivo principal es divulgar, que llegue a la gente de una manera fácil y asequible, con toda la libertad que te da la autoedición. En realidad no ha cambiado nada, más bien ha evolucionado a trabajos más cuidados y a llegar a crear una editorial independiente como Lentejas Press. (Una Mesa Camilla)

Hemos evolucionado pero la idea inicial es la misma, ser una editorial independiente donde damos cabida a ilustradores y autores jóvenes y donde preferimos métodos de impresión alternativos, principalmente Risograph. (Lentejas Press)

La independencia, la libertad creativa, y las posibilidades de difusión que aportan los fanzines como formato físico y también digital. Y por supuesto, la frescura y la energía que encontramos en el mundo de la edición independiente, tanto en los creadores y editores como en el público y los compradores, distintos a los habituales del mundo-del-arte y la pintura mural. (Ediciones Aerostáticas)

La libertad creativajaja. Mi propia estupidez, creo. Supongo que también la vanidad, como a la mayoría. Pero soy más estúpido que vanidoso, eso seguro. (Peter Jojaio)

De momento no nos autoeditamos, aunque no lo descartamos. Ya te digo, lo nuestro es ayudar a otros a poder realizar sus sueños. ¡Viva!  (La Tribu Ediciones)

Pues por vicio, me da mucho placer hacer lo que me de la gana, como me de la gana, con lo que me de la gana y con quien me de la gana y eso solo lo puedo hacer masturbandome y autoeditandome que viene a ser un poco lo mismo. (Zulo Azul)

Las ganas de hacer y conocer gente. Somos amantes de la autoedición. (Cero Eficacia Ediciones)

[Para] editar publicaciones gráficas, escritas y musicales que nos apasionen. Al principio de todo montamos el colectivo para distribuir material que teníamos de otros proyectos, pero la cosa mutó rápidamente en editora más que distribuidora. (Hola Distro)

Ya pasó otro más. Ahora, a por el noveno.


viernes, 13 de junio de 2014

Tenderete 8 continúa. Viernes 13 y sábado 14 de junio. ¡Ven!



(En su Tumblr encontraréis más información acerca de todo)

VIERNES 13 DE JUNIO*
Lugar: La Llimera (calle Pérez Escrich, 13)

11h - 14h TALLER DREAMZINE a cargo de Seis Sueños.

17h - Apertura mercadillo.
21h - Concierto: Tarántulas Pentium.
23h - Cierre mercadillo.

SÁBADO 14 DE JUNIO*
Lugar: La Llimera (calle Pérez Escrich, 13)

11h - 14h TALLER TAGGING DAY a cargo de La Fanzinoteca Ambulant

12h - Apertura mercadillo.
18h - Concierto: Big Hollers.
21h - Concierto: Pequeño Mulo y los Arcanos Mayores.
22h - Sorteo Cesta Sonográfica.
23h - Cierre mercadillo y destrucción final.

* Durante el festival tendremos la colaboración de Radio Malva, La Pinacoteca de Radio y Café Con Vistas haciendo radio en directo.
**Cartel Tenderete 8: Diego Corbalán

sábado, 7 de junio de 2014

"La semana que viene...hablaremos del Gobierno" O no.

Otro día hablamos de portadas. cómo no.

En qué mundo vivimos. Pero en fin, seguiremos contándolo, con palabras y con dibujos, abordándolo, yendo por la tangente o cruzando el campo a través. No queda otro remedio.

Dibujo de Juan Berrio. Metro de Madrid, 13 de mayo de 2012. De su recomendabilísimo  Cuaderno de frases encontradas.

viernes, 23 de mayo de 2014

ANDAR



(para Manuel Velasco)

Atravesar un territorio dentro de la neblina que impide ver qué es lo que hay más allá.

Abrir un sendero es tarea costosa, más lenta que otras, quizá más urgentes en apariencia.

Reconocer un lugar es el primer paso para situar un momento. Reconocer un lugar no es, sin embargo, suficiente.

Descubrir vocaciones bajo la moqueta. Abrir una lata de confianza antes de sobrepasar su fecha de caducidad. Ideas que entonces se incluyeron.

Atribuir cualidades no es tarea fácil para nadie. Los gustos son pasto del aprendizaje de las preferencias.

Comprender los símbolos es una ocupación de las estrellas, o al menos, de quienes las miran desde el acantilado.

ORIENTARSE, salir del atolladero. Esquivar monolitos y pruebas, desastres continuados como generalidades.

Inventar una geografía le corresponde a toda persona en el momento mismo de aprender a desplazarse. Ha de contar con algo más, las puertas y las ventanas. Ha de transformar una cuna en un nuevo mundo.

Asignar topónimos es otra manera de dominar un espacio, designar rutas, una manera de transportarse hacia lugares remotos.

Descender por un barranco como si de verdad fuera la vida en ello. Esa insistencia en el arrojo.

Subir a una montaña para lanzarse como si nada a otro sitio. Subir para esperar la brisa.

Trazar una forma, moldear el gesto con las manos, acariciar con el dedo el contorno de una miniatura.

Dibujar un punto y trazar una melodía al caminar entre las marcas. Dudar del resto del entramado.

PERDERSE, decidir dónde. Escuchar las señales sin obedecer el destino que sugieren. Perderse en una canción de aire.

Hollar una línea: cavar. Ir a lo profundo elevándose como un hueso hasta el futuro. Roer una idea para escupir una aguja de coser.

Habitar un círculo, iluminando el fuego de los cuentos que nadie antes ha escuchado. El latido de los pájaros. Porque el inicio es tóxico, atmósfera demasiado caliente.

ERRABUNDEAR. Errar a lo grande.

Salir de los confines de cristal y hacer algo distinto a encoger el espíritu.

Guiarse por los olores, dejarse llevar por los recuerdos. Diseñar un código para registrar los instantes clave. Reparar un marcador de los sentimientos.

Observar los espinos, los insectos corretear por las ramas, subir por las hojas. Volar.

Escuchar las cavidades donde suceden las consecuencias de un error. Dejarse llenar por la desesperación transitoria,  previa a la decisión más conveniente.

Celebrar los peligros en cuanto se disipan, la niebla entretejida con la miel de los pronósticos.

Navegar por un desierto buscamares. Navegar sobre una superficie metálica, un espejo gigrande y curvo.

Husmear una floresta para internarse en sus raíces Husmear un rastro hasta localizar su causa..

SUMERGIRSE en lo obvio y evidente. Bucear hasta que no puedan los pulmones saber más que lo que asciende sin estallar una burbuja.

Acceder a un continente desde una costa. Posarse como un ave sobre una roca. Convertir cada impulso de la mirada en la luz de una antorcha amable.

Encontrar un archipiélago demente, poblado por monstruos criados por sí mismos y maestros ocultos.

Albergar una aventura desde el primer pie en el suelo. Abrigar un contenido. Abandonar la sed al final del vaso.

Medir una descarga como se mide la agitación hacia lo cierto, la tirantez de la verdad, la dificultad para traspasar corazas de embustes.

Captar otros lugares, tal vez abandonados, y rodearse de lo que se mueve entre plantas, gentes y aromas.

Espiar seres en los engranajes, buscar rostros en los mecanismos.

Perseguir animales, su sendero inasible y sus líneas de energía, Para intentar recordar.

Poblar sensaciones como las de un mercado al aire libre, escuchar las voces, los manjares y venenos.

VAGAR. Negarse la quietud, huir del sol hacia las sombras. Confiar en la compasión de las rocas.

Construir relaciones enlazando preguntas. Destinos del pensamiento de los peces en el agua.

Hallar tesoros en parajes sin interés. Encontrar soluciones cuando no se las precisa.

Cultivar frases, recoger una cosecha tras otra de palabras hasta formar edificios enteros habitados por incógnitas.

Rescatar cuerpos consumidos por su propio fuego, sin preguntarse el motivo del incendio.

ADENTRARSE sin pensar. Pensar sin estar ahí. Conjeturas de una mente asombrada por el poder de lo íntimo.

Introducirse en un pozo, un refugio, con un plan de fuga. Un submarino en un estanque de hinchable de plástico, grande como  una bañera.

Interactuar con una malla de nudos. Atrapar lo que no sabemos decir a tiempo. Captar lo que se desliza entre parpadeos.

Saltar un muro, saltar hacia la bailarina por encima de las prohibiciones. Saltar al misterio verde y la mansión del pájaro serpiente.

Indagar. Inspeccionar un recinto. Auscultar: el pulso de sus fantasmas.

Marchar arrastrados por un instinto implacable. Desayunar una vida diferente sobre la cubierta de naves sin puertos.

Seguir en cualquier dirección. Ir hacia las sumas de sentido.

Andar.

(Fotografía de Arno Rafael Minkkinen)