martes, 8 de mayo de 2012
sábado, 10 de marzo de 2012
martes, 6 de marzo de 2012
DESTROY ALL MONSTERS

Desde el exterior de las cúpulas de los muchos Kandors. Desde las unidades de observación de cada conjunto. Desde lo más alto, el desapego mira los movimientos de las últimas tribus de supervivientes. Los micronautas avanzan entre la espesa jungla de grama que hay entre la casa y la alberca cubierta por hojas doradas, llamas flotando entre el frío de la taiga; ahí donde Algoa y Animea son más un sueño que una promesa, los puentes, como las palabras, son aves de paso de las historias. Los puestos de vigilancia alertan de los peligros, de su posibilidad, pero la amenaza no llega, aunque se la espera. Ya están dentro, nos advierten algunas señales.
Allí hay quien practica autopsias a un colibrí, quien enseña cómo destruir ángeles, o a todos los monstruos. El canal P1EL retransmite cómo va el juego de las metamorficciones, ya se trate de cables o raíces, pulpas o banquitos, dinosaurios o suricatas. Por no hablar de las explanadas, países de la vida en la frontera.
Desde lo alto del falso techo mutante, los guerreros contemplan algo más que pasos.
[Imagen: Arena #7 (Bears), Mike Kelley (1954-2012)]
viernes, 2 de marzo de 2012
Unidades de observación

Una serie de figuras de pequeño tamaño deambulan -ajenas o no- a los movimientos del espectador desde las estructuras del falso techo de la sala.
Trabajo en proceso en La Mutante, que tiene su inicio durant las Jornadas de Puertas Abiertas REC
URBANOTIPOS

Faltan héroes. Los que crecimos en los años 80 teníamos héroes de cine, de literatura, de cómic, de ciencia ficción. Modelos a imitar que nos hacían soñar con un futuro mejor. Valores como la amistad, el amor, la lucha del débil contra el más fuerte. Cambiar el mundo. Personajes dispuestos al sacrificio por ayudar a quienes lo necesitan.
La figura del héroe ha estado presente a lo largo de la Historia, desde la antigua Grecia hasta los revolucionarios años 70 del Siglo XX, y parece que poco a poco ha ido esfumándose durante los años de bienestar. Charlatanes, hipócritas y oportunistas son ensalzados diariamente en vez de ser tratados como villanos. Se idolatra al maleducado, al abusón, al avaro. Al que vende su alma sucumbiendo a la tentación del botín. Ahora, en momentos de incertidumbre, insensibilidad y desconcierto, nos faltan modelos proyectores de ejemplaridades y exaltaciones. Urbanotipos pretende ser una muestra pictórica de nuevos héroes, personajes sacados del imaginario colectivo actual, desde lo cotidiano a lo extraordinario. Reflexionar sobre el presente para volver a soñar con un futuro, a través de la mirada de siete artistas urbanos, ilustradores y dibujantes.
Vinz
“Puede ser un héroe lo mismo el que triunfa que el que sucumbe, pero jamás el que abandona el combate.”
Thomas Carlyle
HOY EXPOSICIÓN COLECTIVA
Fecha: Viernes 2 de Marzo
Lugar: Imprevisual Galería, c/ Dr. Sumsi nº 35, Ruzafa. Valencia
http://www.imprevisual.com/
DEIH, JULIETA, SR. MARMOTA, LA NENA,TECOLOTE, VINZ, XELON/GREEN BANQUITO
lunes, 26 de diciembre de 2011
Entre los dedos

Hola. Escucha sin detenerte. Sigue escuchando. Ahora sabrás porqué. Ahora recordarás cuándo dejaste de estar aquí y te fuiste más allá del instante. Lo que le pasa a las manos se debe a muchas más razones..
Es lo habitual, todo el mundo lo sabe. Dibuja uno con lo que tiene a mano, cuando está feliz y cuando está triste. Algunas veces cuando se está solo. Cuando se tiene compañía, no se considera obligatorio, pero no suelen abundar esos momentos. Se juega con él cuando no se tiene hambre y cuando se está hambriento. De otra manera nunca lo tocas--a menos que se tenga sed de trazos.
Mientras tanto, entre la cordillera y las vías ferroviarias están los cuerpos que escriben, beben y ríen, los que se acurrucan y ovillan cuando el frío, y los que saltan de roca en roca. Las burbujas dentro de la espuma y las olas, que hunden y reflotan todo tipo de buques, fantasmas y tesoros. Pero no sólo eso. Su sonido nos da un tiempo de invierno, algo que ver al abrir las ventanas de par en par, para sentir la sal en el aire, para saber quiénes somos, buceadores de la piel. Y la mesa incondicialmente inconfesable, la que permite la presencia, incluso las correrías, de los monstruitos de los posos escucha los tientos de los dedos, las manos; percibe la presión de los codos y cómo estos aguantan los hombros, el peso de la cabeza, tal vez de algunos pensamientos difusos o inesperadamente pesados, longevos e incómodos. Tal vez uno de esos gatos vigila, alerta, para protegerla de los peligros de un jardín de cables. De ahí, otra vez, los pájaros.
Dentro de uno de los vagones continúa la conversación, tan llena de miradas, de Michelle con Leung. El guerrero de terracota va llenando los kilómetros de sonidos suaves y ásperos. Una voz arenosa, casi crujiente, que atraviesa un río de sombras cada vez que responde una pregunta. Dentro de ellas se guarecen, imaginando soluciones.
Las personas no son tan tozudas como los hechos, que no construyen diques ni caminitos de piedras blancas. O tal vez sí. Pueden ser obstáculos en una carrera sin pista ni finalidad aparente. No es imposible entonces que nos sorprendan todo tipo de circunstancias inesperadas, que no sepamos qué hacer con ellas. No saber si agarrarlas -¿cuál sería su pescuezo?-, o ignorarlas (sin llegar a saber la forma de una sensación, ni lo que llega a contener)
Se puede recordar algo más, semejante a un latido: “En la mañana que sucede a la noche, me enamoro de la luz del día”, solía decir Genesis P’Orridge. Y seguir el paso de las nubes.
(Imagen: Devta Singh)
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